Lugar de llegada: La noche
He viajado a través del tiempo, del espacio...y he llegado a la noche. A la noche que aprieta los dientes cuando te adentras en ella, ebrio de alcohol y te pierdes en los callejones y callejuelas que como putas te asaltan entre las sombras.
En el viaje perdí todo lo que había sido válido hasta ese momento. Preferí no volver atrás, para buscar en mitad de la nada. En mitad de una mierda enorme y repugnante. No estoy orgulloso. Creo que tampoco debo estarlo. La petaca me acompaña como una lapa pegada a mi mano. A esta sí que la busco... Es mi compañera de viaje. Humilde, vieja y cansada, siempre atenta y servil cuando necesito mojar mis labios y saborear su dulce hiel. Me acompaña desde aquel día...
La puerta se rompió tras de mí. Como se rompió en un estruendo todo lo que había sido hasta ese instante. Uno vive equivocado. Pensando en tener más de lo que tiene, para satisfacer todas sus necesidades de mierda. Y al final, el rastro que has dejado en ese ansia por satisfacerte está lleno de cadáveres, que como tú se bañaban en un lodazal, a igual que un cerdo, en su frenética carrera. Creí tenerlo todo. Iluso. Un trabajo para el que vivía y llenaba mi cartera. Me pedía más y más. Un buen coche, una pareja y una enorme y lujosa casa en un lujoso barrio. El director de mi banco me invitaba a desayunar. Hasta creí que empezaba a ser mi amigo. Amigo de mi dinero, eso sí. Cierto "estatus" te abre puertas, que para muchos están cerradas y nunca se abrirán. No iba ni al super, el mundo internet me reponía la nevera directamente. Yo miraba el mundo desde la altura que me permitía mi asquerosa vida, y todo lo que estaba por debajo no me interesaba. Son miserables, pensaba. Y mi vanidad no me dejaba ver más allá de mi irrealidad.
Todo es oscuro ahora. La lluvia galopa salvaje sobre mí. Tengo que rellenar mi sedienta petaca. Pero tengo una sed mucho más fuerte que me arrastra y me hace suyo.
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