domingo, 20 de marzo de 2011

YELLOW´S DIARY

20-03-2011 Domingo  13:22

!!!Vaya día tonto que tengo¡¡¡¡.

Ayer anduve como una especie de zombie todo el día. Y hoy, ando como una especie de imagen fantasmagórica, con la gena en el pelo. La verdad es que la noche del viernes fué divertidísima. Efectivamente, tal como me temía, acabé con temblor de piernas, porque no paré de bailar salsa, merengue, bachata hasta altas horas de la noche. Me alegro de haber salido. Mereció la pena.

Con mi padre hablé ayer. Bueno en realidad hablamos todos los días. Le felicité por "el día del padre", pero nuevamente me quedé sin su abrazo, que tanto añoro. En fín, él sigue ahí, escuchadome continuamente. Aunque sin decir nada. Ya lo digo yo por él.

Aún no sé que voy a preparar para comer. He hecho un bizcochito de cacao, que como siga así, no va ha llegar a la hora del café, cuando venga Manola.
Ayer Purple, me cortó el pelo. Renovarse o morir. El viernes me cae un año más. No quiero ni pensarlo. Cada vez me pesan más los años. Lo llevo fatal. Lo que pasa es que la opción de no seguir cumpliéndolos, me gusta menos. Así pues, que acabaré aceptándolo y Bienvenidos seán los...... jajajaja, soy demaseado coqueta para hacer pública mi edad. Sorry.

Veremos como transcurre el resto del día.

viernes, 18 de marzo de 2011

YELLOW´S DIARY

Hoy comienzo este Yellow´s Diary. No prometo nada. No sé si seré capaz, de llevarlo al día. Nunca lo he sido. Quizás porque siempre espero que cada día me sorprenda con algo nuevo. Y en ocasiones los días, han sido demaseado repetitivos.  Intentaré que no nos aburramos, y que sea divertido. Pero tampoco, os prometo, que sea un diario, de todo lo que me pasa a lo largo del día, porque quizás, ya sería contar demaseó. Así pues, seré breve. Lo siento. Creo que es lo mejor. Para todos. A veces, la pereza me vence para escribir a diario, y si la venzo poco a poco, nos iremos entendiendo. 

 Así pues, que comienza la aventura....que la disfrutéis.


18-03-2011 Viernes 20: 50

Hoy me he levantado con dolor de cabeza. Apenas despunta la primavera, con sus días azules y floreados. Hoy te levantabas conmigo, mientras encendía el portátil,  preparaba el primer café, y me disponía a encender el primer cigarrillo. ¡Vaya mierda de tabaco!, pienso, pero aquí sigo fumando.

Apareces en mis sueños, los posees, y cuando despierto, no estás. Es como una pesadilla. Un día de estos tendré que dejarte, como al tabaco. Quizás seas nocivo, al menos para mi salud mental.

Últimamente no nos hemos entendido mucho.

Y aunque llevo todo el día, fatal con la maldita alergia primaveral, mi amiga Red, me ha convencido, y voy a darme una ducha, a ponerme guapa y a bailar hasta que me tiemblen las piernas, o se me rompan los tacones.

Mañana os cuento.

EL AÑO DE LOS PONCHOS


2 PAPÁ



Estrella recordaba el día que su padre la dio 500 ptas. para comprarse aquellos pantalones de pana verdes que tanto el gustaban. Tenía nueve años, y a vista de sus cuatro hermanos, ella “era el ojito derecho de su papá”. Tal vez, hubiera sido siempre así. Ahora tenía la mano de su padre, que apretaba la suya, a través del protector metálico de la cama.

El mes de febrero, corría engalanado de vientos, fríos y lluvia. Siempre había sido un mes extraño. Algunos acontecimientos, como la pérdida de su abuela Alejandra, se habían dado en este mes.

La sala, con biombos y paredes verde manzana, vomitaba pacientes a doquier. Su padre medio dormitaba entre ellos atado al suero y al oxígeno. De vez en cuando, canturreaba su canción favorita “la vida sigue igual…” esperando a que su hija le contestara “ y nunca cambiará…”.

_ tiene que esperar fuera un momento- le solicito una de las auxiliares- vamos a cambiarle las sábanas.

Salió portando su bolso y su libreta, donde acostumbraba a tomar algunas notas. El olor a enfermizo de los hospitales, lograba en Estrella cierta inquietud y malestar general. En ellos, siempre había despedido a gente, amigos, familiares, y si no había vivido la perdida de otros de su alrededor. No lograba entender, como se podía trabajar allí y no caer en una profunda depresión. Sí entendía, que las personas quisieran y estuvieran capacitadas para ayudar a otras, pero que pudieran pasar más de ocho horas diarias en ese aire espeso y con la mezcolanza que producen las heces, el pis y las póstulas de la enfermedad, no lo terminaba de encajar.

Papá siempre había sido muy comprensivo con todos. Especialmente con ella. Cuando tenía diecisiete años, acababan de cambiarse de casa y negoció con su madre, que tras ayudarla a forrar armarios, y resolver temas varios en cuanto a la nueva ubicación de muebles, la dejaría irse con sus amigos a la playa. Julio apretaba, dejándoles a todos sin aliento, y no fue tarea fácil llevar a cabo la misión. Tras finalizar el trabajo, mamá rompió el trato, diciendo que por su puesto que no la iba a dejar ir, y menos darle dinero para ello. Estrella montó en cólera. Por primera vez, se sintió realmente utilizada y traicionada. Fue consciente que su madre se lo podía hacer, igual que los demás. Eso fue lo que más la dolió. No obstante. Ella habló con su padre, que se mostró contrario a la decisión tomada por su mujer, pero la familia era totalmente matriarcal y él tampoco podía hacer mucho, excepto apoyar a su hija y darle el beneplácito para que se fuera. Estrella, preparó su ropa y pidió dinero prestado.  Marchó con sus amigos a Tabernes (Valencia), donde vivieron momentos que siempre recordará, como la noche de la discoteca que podías tomar copas sentado en unos taburetes que estaban dentro de una piscina y la noche que hicieron el recorrido de “la barraca”, “ pastel” y “resaca” que estaban próximas a Cullera, y eran conocidas entre los jóvenes por la marcha que tenían y porque en todas ellas, podías comprar “mescalina” que estaba muy de moda en la “ruta valenciana” que mucha gente, incluso desde Madrid, hacían los fines de semana a finales de los ochenta.

Su hermano Ismael, pagaría todas las consecuencias del viaje de Estrella a Tabernes. Mamá tenía por costumbre, enfadarse con ambos, aunque solo uno de estuviera involucrado. Aquello no había cambiado, después de haber transcurrido más de veinte años. Siempre había sido así, desde la infancia. Si mamá castigaba a Ismael, también a Estrella, y a la inversa. Quizás la unión que había entre ambos hermanos, la debilitaba en algunos aspectos, y por tal motivo siempre obraba así, para hacerles sentir que mandaba ella.

Papá, por el contrario, separaba perfectamente a uno y a otro, cuando tenía que tomar medidas en el asunto. Aunque, no demostraba en exceso el amor y cariño que sentía por sus hijos, la verdad es que había sido un buen padre. Trabajador, atento a las necesidades de todos ellos y dejándose la piel junto a su madre, para que todo pudiera ser mejor de lo que era. Los sesenta y setenta habían sido tiempos difíciles y con el desarrollo de los ochenta todo parecía recuperar cierto color, hasta la televisión que hasta finales de los setenta en casa había sido en blanco y negro.

Antes de irse papá le dio dos besos en la mejilla, cogiendo fuertemente sus brazos y le dijo “ten cuidado hija, pásatelo bien y tener cuidado”. Su madre por el contrario, ni siquiera se despidió de ella. Ismael, igualmente la dio dos besos y le deseó que se lo pasara bien, que aprovechara esa semana para disfrutar y “pasar de todo”. Y Estrella así hizo. Disfrutó al máximo y “pasó de todo”. En esa temporada, prácticamente tenía novio formal, no tanto como para irse de vacaciones sola con él, pero lo suficiente para poder ir ambos en grupo. Fue su primer novio. Se habían conocido en el instituto, y el amor que se profesaban mutuamente era puro. Real y de verdad. Se amaban. Cuando aquella relación se acabó, porque ambos estaban madurando y de forma paralela, no conjunta, él, “el gordo” como todos le llamaban cariñosamente, por su puesto ella era “la gorda”, no por sus dimensiones sino por asociación, le deseó a Estrella “ojalá puedas encontrar a alguien que te ame al menos igual que yo, y a ser posible más”. Tras todos los años transcurridos, hacía balance y realmente nadie la había amado de aquella manera. Sí había tenido la fortuna de sentirse amada, pero de forma distinta. Nunca tan fresca e ingenua. Tras la ruptura definitiva mediante acuerdo de ambos, ya que antes ella había roto en otras dos ocasiones, papá se sintió un poco dolido, puesto que la unión había durado cinco años y “el gordo” era un miembro más de la familia, pero por otro lado Estrella siempre creyó que su padre se sintió aliviado. Posiblemente, ningún hombre le pareciera lo suficientemente “bueno para su niña”.

Aún guardaba fotos y otros recuerdos de aquel amor. Las cartas que él la había escrito durante el tiempo que había durado su relación tuvo que quemarlas cuatro años más tarde de haberse acabado. La ahogaban. No la dejaban avanzar. Una noche en casa de su amiga Ofelia, su mejor amiga y lo seguía siendo, cogieron una perola grande, las echaron todas y las prendió fuego. Lloró. Eran cartas muy hermosas, que efectivamente nadie la escribió nada parecido, pero se sintió profundamente aliviada. Por fin, cerraba la puerta.

Seguramente su padre, sería incapaz de recordar a “el gordo”. Su enfermedad le había borrado la memoria. Sobre todo aquella que no quería tener consigo. Puesto que a las personas que conocía de años atrás, tenía cierta facilidad para reconocerlas. Pero a él, seguro que no.

También recordaba, aquellos domingos de invierno que papá les llevaba de paseo por la mañana a Ismael y a ella, por las inmediaciones del hospital que estaban haciendo próximo a casa. Luego se llamaría “Primero de Octubre”, aunque años después le cambiaron el nombre y se quedó con  “Doce de Octubre”, quizás por el día de la Hispanidad. Aquellos paseos eran maravillosos, ambos niños podían indagar, siempre bajo la vigilancia de su padre, por entre las máquinas que construían aquel edificio alto, y que servía para que si se ponían enfermitos no tuvieran que ir hasta “Pontones” o en casos de urgencia a “La Paz”. Eran días soleados, cálidos. Ambos se agarraban a las manos de papá y le preguntaban constantemente sobre lo que estaban haciendo y para qué servía. Y papá, con aquella paciencia que le caracterizaba, les disipaba cariñosamente cualquier duda. Fue una época tierna, dulce, en la que los cinco hermanos vivían con sus padres y eran felices. Solo eran ellos. Una familia de siete miembros, numerosa eso sí. Por aquellos tiempos casi todas las familias lo eran, a pesar que todo el mundo vivía con lo justo, que todos heredaban los juguetes, libros del cole y ropa del hermano anterior.

miércoles, 16 de marzo de 2011

YELLOW & GREEN


ME VIERTO…




Tu olor.
Ha rozado mi piel.

Tus ojos.
Han galopado a través de mí.

Tus dedos.
Me deshacen como arena.

Tu piel…
Mi piel…

Me vierto…
No sé donde está el fondo.
Siento el calor.
Tu calor.

Me llamas princesa…
Yo callo… amor.

Mil caballos galopan
Incontrolados,
En la savia salvaje
De mi cuerpo…

Te viertes
Y me llenas de ausencia.

YELLOW & GREEN

LUZ DE PRIMAVERA


Luz, luz
azul, rosa, malva,
que me acaricia.

Llegas tímido,
En silencio te delata
La luz de primavera
Que me regalas,
En las primeras horas
De la mañana.

Luz, luz
Azúl, rosa, malva
Que me endulza.

Dos terrones de azúcar,
Y un café con leche,
El cigarrillo juguetea
Entre tus dedos y tus labios
Acaramelados,
Tu sonrisa flota,
Y avanza suavemente
A encontrarse con la mía.

Luz, luz
Azúl, rosa, malva
Que me sorprende.

Escucho el susurro
De tu aliento,
Llegando, próximo.
El calor de tus besos
Con los que sueño,
Y la luz me despierta
Y me mece tierna
Con sus manos de espuma
Y la luz llega, llega
La luz de primavera
Azúl, rosa, malva.
Por fín al despertar llega.

BLUE

LLEGO, NO LLEGO



Llego.
No llego.

Entre tu espacio
Y el mío
Se recorre el infinito.

El azúl me desploma.
Caigo borracha
Al blanco vacío.

Cierro pupilas.
Imagino.
Me introduzco.
Me baño en ti.
Te bebo.

Me gusta.

Llego.
No llego.


El pánico.
Me muerde.
Siento.
Te siento.
No entiendo.
El tiempo me trae a ti.

Me detengo.
Me amordazo.
Callo.
Espero.


Creo que llego.
Llegas a mí.

martes, 15 de marzo de 2011

EL AÑO DE LOS PONCHOS

1. LOS PONCHOS

Aquella mañana hacía un sol insultante, para el gélido invierno que todos esperábamos. El tiempo estaba loco, quizás fiel reflejo de la sociedad, y los diecinueve grados a primeros de enero, no era lo habitual para los madriles que presumían de ser de bajas e inhóspitas temperaturas, en estas fechas.

Estrella, merodeaba por el mercadillo del barrio. Los jueves la gran avenida paralela a la A-6, se transformaba en un ir y de venir de gente cargada hasta los dientes y complacidos de haber realizado la compra de la semana, sabiendo el ahorro que suponía comprar allí. La Navidad daba sus últimos aletazos por sobrevivir a tanto desencanto y marketing en que se había convertido. Los puestos engalanados de grandes ofertas y multicolores, te asaltaban al paso que ibas avanzando entre el hormiguero de gente.

Perdida, un tanto desorientada, quizás por el revuelo de su alrededor, quizás por la medicación, Estrella no sabía muy bien hacia donde ir, arriba-abajo o abajo y luego arriba. El caso era el mismo, más de cien comerciantes la esperaban con los brazos abiertos. Las compras de los Reyes Magos, la habían sorprendido, como de costumbre, y aunque los niños ya tenían sus regalos esperando el gran día, los adultos habían quedado para el último momento. Y en ello andaba.

“Unos guantes para Ismael, o …tiene ya. La verdad es que le vendrían muy bien. Tal vez uno de esos gorritos que tanto le gustan. Seis euros. Está muy bien de precio. No sé.  Seguiré mirando. Quiero que este año sea distinto. A papá le compraré unos pantalones, pero no creo que aquí los haya de su talla. Esta tarde me acercaré al centro comercial. Pero a las mujeres, mamá, Moni, Mabel, Isa y Rosset quiero que tengan algo en común, algo por lo que nunca olviden que se lo regalé yo. Algo para recordar, cuando seamos y sean mayores….”

Cuando estaba a punto de salir de allí corriendo, un abanico de colores la asaltó inesperadamente en forma de abanico gigantesco. Ponchos…Era ideal, ese año se llevaban mucho.
-         por favor, que modelos tiene. Me gusta este verde, pero me gustaría el mismo modelo en diferentes colores.
-         Los hay.-le confirmó el tendero que portaba un gran bigote – tengo en verde, en blanco, negro, rosa, beis, azul….
-         Ya esta me llevaré el verde, el rosa fusia, el blanco, el negro y el beis. Quiero que todos estén en su bolsa, ya sabe son para el regalo de Reyes….
-         Por suerte los tengo en todos esos colores con su bolsita. ¿Para usted no se lleva uno?.
-         No quizás otro día.

Estrella había encontrado el regalo ideal. Algo por lo que la recordarían. Rosset el rosa fusia, ya que desde que se volvió moderna, la encantaban los colores llamativos, el verde para mamá, Moni el blanco que tanto la gustaba, el negro para Isa, que también era su color, y el beis para Mabel que la favorecía bastante.

El día de Reyes, que todos fueron a comer a casa de Mabel, Estrella hizo entrega de los ponchos. Efectivamente todas las mujeres de la familia se sorprendieron al recibir el mismo modelo, solo que en diferentes colores. Por la mañana, habían aparecido junto con los juguetes de, los más pequeños de la familia,  Alma, Carla, Hugo y Lorenzo.

EN CUARENTENA

NO CIERRES LOS OJOS





No.

No cierres los ojos,
Mantenlos abiertos.
Que el azúl de tus mares,
Me desbaraten el cuerpo,
Me desnuden, me bañen…

No.

No cierres los ojos,
Mantenlos abiertos.
Que quiero ahogarme
En el azúl de tu cuerpo.

YELLOW-GREEN

TÚ Y EL SEXO ESCONDIDO



El teléfono
Se descarga, quema,
Me sube y sube

Las palabras…
No lo podemos evitar…
Hablamos con un mar de por medio.
Pero asalta el sexo escondido,
Arde a lo lejos,
Risas…imagino…
Tu mirada gitana
Reflejada en el espejo,
Intentando encontrar
Mis ojos en los tuyos..

Se cae,
Se ha caído el teléfono,
Abrasaba…¿recuerdas?
Como siempre,
Cuando te escucho,
Cuando me escuchas.
Más nadie entre nosotros.

Escucho el agua,
Vuelvo a imaginarte
Ese moreno cuerpo desnudo,
Ante mí.
Me resquebrajo…
Ardo, ardes…
Y vuelve a salir  el sexo escondido



a Green

PIPO

AZUL…

Cañita en la Mancha, visita a los indios, saludos a toda la gente que nos fuimos encontrando a través de la noche… Cuba en la Taberna de Jesús y María, Cuba preparándose para el siete de septiembre, día de Sta. Regla, y vuelta al Yumayá. El Juglar en todo su esplendor con las gentes danzando embriagados del viernes. Caminamos hacia el coche, me encuentro cansada después de algunas noches de jarana. En la esquina de la plaza nos asalta con su alegría “el uruguayo”, que “Alberto el militar que echa su barca a la mar” se empeña en llamarle “el argentino”. Nos invita a su cumple que celebrará el sábado en cualquier bar de Argumosa. Yo no puedo ir, pero seguro que será divertido…

AZUL…

Todo mi interior es azul esta noche…un azul espumoso, y a la vez gélido… una azul a punto de quebrarse, a una milésima de segundo de salir ardiendo… pero el azul se vuelve conmigo, cuando dejo en su casa a “Alberto el militar que echa su barca a la mar”. Los colores le esperan escurriéndose entre sus dedos. Entre ellos el AZUL.

YELLOW & GREEN

VIENES…



Vienes…
Te acercas…
Con la negra mirada
De tus ardientes ojos.

Tus labios deboran
La fresca miel de mis labios.
Y tu piel morena
Se diluye en el fuego
Que desprende todo tu cuerpo.

Tus manos salvajes
Emergen entre mis senos,
A la par que mis glúteos
Aprietan mi sexo salvaje,
Anclado en tu sexo hambriento.

Entonces…sucede.
Estalla…
Y se pierde en el cosmos
Un grito
Que rasga el silencio de la noche

BLUE

VUELO




Vuelo.
Vuelo.
Contra el viento.
Contra la marea.
Hacia el azul.


Vuelo.
Vuelo.
Busco una forma.
La palabra muda.
Encuentro una pared.


Vuelo.
Vuelo.
Solo es un sueño.
Estoy atada.
Estás atado.


Vuelo.
Vuelo.
Vuelo hacia ti.
Vuelas hacia mí.

YELLOW & GREEN

SOLO ASÍ TE AMO




Como un puñado de estrellas
Incandescentes,
Que dormitan al abrigo
De mis manos.

Como un ramillete de olas
Que jugueteando,
Se rompe en el desliz
Del tobogán imaginario
De mi piel.

Como el sueño
Que me desviste
Ante el carbón de tus ojos…


Solo así te amo…


Con la torpeza libre
Del amor solitario,
Con la angustia
De tu amor
Moribundo en mis labios…
Por el presente despertar
De los jardines dormidos,
Olvidados…


Solo así te amo…


Con la tibieza
Esponjosa de la distancia,
Que da el día, la noche…
La noche, el día…

Con la dureza
Del hielo acristalado,
Con la rabia
De un sentimiento
Así mismo contrario,
Con la ira
Del despecho,
Con el odio
De un raro abandono,
Con la tristeza
De los siempre olvidados,
Con la dulzura
Del necesitado,
Con el amor
Que me desgarra…


Solo así te amo…