martes, 15 de marzo de 2011

EL AÑO DE LOS PONCHOS

1. LOS PONCHOS

Aquella mañana hacía un sol insultante, para el gélido invierno que todos esperábamos. El tiempo estaba loco, quizás fiel reflejo de la sociedad, y los diecinueve grados a primeros de enero, no era lo habitual para los madriles que presumían de ser de bajas e inhóspitas temperaturas, en estas fechas.

Estrella, merodeaba por el mercadillo del barrio. Los jueves la gran avenida paralela a la A-6, se transformaba en un ir y de venir de gente cargada hasta los dientes y complacidos de haber realizado la compra de la semana, sabiendo el ahorro que suponía comprar allí. La Navidad daba sus últimos aletazos por sobrevivir a tanto desencanto y marketing en que se había convertido. Los puestos engalanados de grandes ofertas y multicolores, te asaltaban al paso que ibas avanzando entre el hormiguero de gente.

Perdida, un tanto desorientada, quizás por el revuelo de su alrededor, quizás por la medicación, Estrella no sabía muy bien hacia donde ir, arriba-abajo o abajo y luego arriba. El caso era el mismo, más de cien comerciantes la esperaban con los brazos abiertos. Las compras de los Reyes Magos, la habían sorprendido, como de costumbre, y aunque los niños ya tenían sus regalos esperando el gran día, los adultos habían quedado para el último momento. Y en ello andaba.

“Unos guantes para Ismael, o …tiene ya. La verdad es que le vendrían muy bien. Tal vez uno de esos gorritos que tanto le gustan. Seis euros. Está muy bien de precio. No sé.  Seguiré mirando. Quiero que este año sea distinto. A papá le compraré unos pantalones, pero no creo que aquí los haya de su talla. Esta tarde me acercaré al centro comercial. Pero a las mujeres, mamá, Moni, Mabel, Isa y Rosset quiero que tengan algo en común, algo por lo que nunca olviden que se lo regalé yo. Algo para recordar, cuando seamos y sean mayores….”

Cuando estaba a punto de salir de allí corriendo, un abanico de colores la asaltó inesperadamente en forma de abanico gigantesco. Ponchos…Era ideal, ese año se llevaban mucho.
-         por favor, que modelos tiene. Me gusta este verde, pero me gustaría el mismo modelo en diferentes colores.
-         Los hay.-le confirmó el tendero que portaba un gran bigote – tengo en verde, en blanco, negro, rosa, beis, azul….
-         Ya esta me llevaré el verde, el rosa fusia, el blanco, el negro y el beis. Quiero que todos estén en su bolsa, ya sabe son para el regalo de Reyes….
-         Por suerte los tengo en todos esos colores con su bolsita. ¿Para usted no se lleva uno?.
-         No quizás otro día.

Estrella había encontrado el regalo ideal. Algo por lo que la recordarían. Rosset el rosa fusia, ya que desde que se volvió moderna, la encantaban los colores llamativos, el verde para mamá, Moni el blanco que tanto la gustaba, el negro para Isa, que también era su color, y el beis para Mabel que la favorecía bastante.

El día de Reyes, que todos fueron a comer a casa de Mabel, Estrella hizo entrega de los ponchos. Efectivamente todas las mujeres de la familia se sorprendieron al recibir el mismo modelo, solo que en diferentes colores. Por la mañana, habían aparecido junto con los juguetes de, los más pequeños de la familia,  Alma, Carla, Hugo y Lorenzo.

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