viernes, 18 de noviembre de 2011

YELLOW´S DIARY

Amistad....

Que bonita  palabra, compuesta de tres únicas sílabas y siete letras. ¿qué significa??...

Esta mañana al cruzar la calle Atocha, he vuelto a ver al señor trasvestido apostillado, como siempre, al kiosko de la once. Mi sorpresa ha sido, cuando este señor, y el señor de barba y pelo blanco, (con el que cruzo la mirada al pasar delante del tercer bar que hay en la calle que desemboca en el Reina Sofía) se han encontrado y se han saludado amistosamente, como si fuera algo cotidiano. He pensado ¿de qué se conocerán?, lo más seguro es que sea de verse las caras a diario, como saludar a un vecino, al portero, al panadero....forman parte del comienzo del día. Pero...no creo que sean amigos, o tal vez sí. 
Porque ¿qué es un amigo?. Entendemos que un amigo, es una persona que no te hace daño, que sería capaz de hacérselo así mismo antes que a tí, que te escucha cuando lo necesitas y que tú estás dispuesto a escucharlo las veces y el tiempo que haga falta. Que generosamente le entregas lo mejor de tí, sin esperar que te dé las gracias. Lo haces porque lo sientes, porque tu corazón te pide que lo hagas. Con un amigo eres tú, tal como eres, sin fingir, te sientes bien hagáis lo que hagáis, lo importante es que lo hacéis juntos y os gusta. Un amigo es esa persona que está ahí, y aunque no pueda o no sepa como ayudarte en un momento determinado, lo importante es que está ahí, a tu lado, no te abandona. Un amigo, es el que te dice las verdades como puños, y aunque sabe que te va a doler, lo hace para evitarte un dolor mayor, te da una visión panorámica de la situación cuando tú solo puedes ver lo que hay delante de tus ojos, pero no a tu alrededor. Un amigo no te traiciona, te quiere, te protege y evita por todos los medios que cualquiera pueda herirte con palabras o hechos. Da igual que hables con él a diario o cada dos meses, sabes que cuando volváis a hablar será como si hubieráis hablado hace diez minutos. Es alguien que simplemente viéndote o escuchándote ya sabe como estás y casi adivina lo que te sucede. Un amigo nunca hablará mal de tí a los demás, si tiene algo que decirte, te lo dirá en privado.  Te acepta con tus defectos y tus virtudes. Es como una caja fuerte, guarda tus secretos, tu intimidad compartida con él, y estás tranquilo porque sabes que está a salvo. AMIGO, tiene un valor incalculable, no se puede pagar con dinero. No se pueden comprar amigos, porque no están en venta. " Quien tiene un amigo, tiene un tesoro", decía mi padre, y es verdad. Yo no tengo muchos amigos, porque es una definición que no puedo dárselo a toda la gente que conozco, que es mucha. Mis amigos, son pocos, pero más que suficientes.

Hace unos días  sufrí una gran decepción. Alguien que creía amigo mío, ha traicionado nuestra amistad. Quizás es que esta persona no tiene la suerte de conocer el valor de esta palabra. Yo sí. Por eso, desde aquí doy las gracias a dos  amigos míos, ellos saben que son ellos y no otros, que con sus verdades me han evitado un gran dolor. Gracias AMIGOS, desde mi corazón al  vuestro.

Amistad...que bonita y valiosa palabra.



MES ÚLTIMO 1.996

¡QUE MUERA EL INVIERNO!


Rezuman
vapores de amor
las cuatro paredes
del cuarto.


Fuera frío, invierno.
Dentro primavera.


Nuestros amores
son cálidos,
tanto que entre los pies 
emergen flores
y de las yemas
de nuestros dedos
amores, amores.


Tus labios
son el eterno beso
que dormita suavemente
en los míos.
Tus ojos
verdes, rasgados,
igual que hojas de olivo,
se abren ante mí.
Florece la primavera
en mil colores.


Flores. Flores.


Tus manos sutiles
acarician
mi delicado pecho,
suave, de miel
amamanta tu boca 
de nuestro amor florido.


Tu piel...Tu piel.


Creo morirme
entre la dulzura
de tu piel.


Fuera frío, invierno.
Dentro primavera.


¡Qué muera el invierno!

MES ÚLTIMO 1.996

MES ÚLTIMO 1.996

MAR


Mar...


Te llevaste mi silencio,
me arrebataste el amor,
mis sueños fueron tuyos,
mis secretos tuyos son.


Mar...


Me arropaste de aroma,
sentí tu calor,
el grito me lo robaste,
mis palabras silencio son.


Mar...


Mi alma
navega en tus olas,
y en una balsa de aceite...
navega mi corazón.

MES ÚLTIMO 1.996

MI YO Y MI ÉL


Me maquillo.
Mi yo se dilata.
Marco la distancia
entre mi yo y mi él.
Mágicamente se conjugan
Somos nosotros.


Vestuario de alquimista,
realmente soñamos
de noche y de día.
Las luces nos delatan
entre la oscura estancia,
rebosante de ocultas
miradas.


Miradas ocultas
que juegan con nosotros,
mi yo y mi él,
sufren, ríen, callan...
Tras ellas
latentes corazones
viven, mueren pero callan.


¿Quién soy yo?.
Me pregunto,
mientras mis pies me desplazan
forzando el crujir
de unas tablas.


Risas, llanto...


Cada día.
Cada noche.
Vivimos y morimos 
en el mismo escenario,
mi yo y mi él.
Nosotros.



martes, 15 de noviembre de 2011

YELLOW´S DIARY

Todas las mañanas desciendo por la Cuesta Moyano. A la derecha dormitan  aún , plácidamente, miles de libros con sus historias al resguardo de las grises casetas, que cada día cuando abren sus puertas, nos endulzan con su presencia a todos los paseantes. Imagino que todos los personajes ahí encerrados juguetean intercambiando sus vidas por las de otros, y que los de una historia se intercalan en la otra y vuelta a empezar, y que cuando llega el librero, todos vuelven a su libro de procedencia, para darle sentido a su existencia y a las palabras que los describen, y se preparan como los actores a la espera de que se levante el telón, y enamorarnos con lo que allí acontece.
 Después cruzo Paseo del Prado acompañada de los viandantes, y los automóviles que nos alertan a su paso. La ciudad está despierta, el  sosiego manto de la noche ha desaparecido y el día borbotea con fuerza desde primera hora. A continuación, la calle Atocha, hasta desembocar en la plaza donde luce altivo el Reina Sofia, uno de mis sitios favoritos cuando necesito evadirme, me dejo arropar por las vanguardistas obras que lucen en sus diferentes espacios, pero antes...poco antes de llegar a él, a mi paso dejo en un kiosko de la once, un señor que es todo un personaje, está travestido con una peluca rubia, gafas graduadas, una pequeña pamela, el carmín desbordado en sus labios, minifalda de colegiala y unas nike impolutas. De su brazo cuelga un pequeño bolso floreado, y en la mano sujeta un vaso de tubo plástico...la primera vez, creía que acababa de salir de un after hours, pero poco a poco he descubierto que en su sonrisa rota y tras sus lentes de cristal, habita una tibia tristeza que me inquieta. Cruzan nuestras miradas, como el cruzar de las calles, circunstancialmente. Y algo cambia en mí, a pesar de que este momento cotidiano se repite. Mi mirada le pregunta. Su mirada me responde. Está solo, en la calle repleta de individuos que pasamos por su lado. Nadie le atiende. Está ahí. Como un apósito extraño al kiosko de los ciegos. Ciegos, ciegos porque no vemos. Solo lo que deseamos ver. Lo bonito, lo hermoso, lo que nos hace felices. Lo feo, o doloroso no lo vemos hasta que nos saltamos un semáforo y nos precipitamos al vacío. Disfrutamos de una ceguera selectiva. Somos ciegos selectivos. Seleccionamos. Esto lo veo. Esto no lo veo. Y así vamos felices caminando por la vida....
Un poco más adelante, a la izquierda, en el cristal de la tercera cafetería, como cada mañana a mi paso, encuentro sentado, leyendo el periódico, a un señor de mediana edad, con barba cuidada y cabello blanco. Imagino que es el cocinero, puesto que el local aún no está abierto, y que ameniza su desayuno con la lectura, antes de elaborar el menú. Es una milésima de segundo. Nuestras miradas se cruzan. Hoy me ha sonreido.

domingo, 6 de noviembre de 2011

YELLOW´S DIARY

A esta hora bruja, donde algunos llevan navegando por lo sueños unas horas ya, y donde otros nos resistimos por entregarnos, me gusta pararme un momento, en la media noche y pensar que ha sido lo mejor del día. Sí, porque en ocasiones, como sonámbulos nos entregamos a las sábanas, sin haber tenido un descanso y analizar si lo que hemos hecho o dejado de hacer ha sido importante para nosotros. Pues si, creo las actividades que he desempeñado a lo largo del día, han sido importantes para mí. Porque hoy, a diferencia de otros días, no han venido impuestas por el trabajo. Hoy, descansaba, y en ese descanso, hoy he tenido la libertad de decidir que era lo que quería hacer. Y lo he hecho. Algunos momentos eran cotidianos, como preparar el desayuno, la comida...la cena, pero no por ello he dejado de disfrutarlos. Otros, por el contrario, no los puedo realizar a diario, como salir a dar un paseo, merendar en una cafetería, disfrutando de un café con un delicioso bollito...Incluso me ha dado tiempo a estudiar. Por que así lo he decidido. Creo que lo más importante, no es lo que haces, sino con quien compartes esos momentos y tu actitud. Si mantienes una actitud positiva, y confías en tí, por muchos momentos que tengas de dificultad, saldrás adelante. Hagas lo que hagas, disfrútalo, no te lamentes por lo que no puedes hacer, porque los lamentos no te dejarán vivir, disfrutar. A veces lo más hermoso está en pequeños instantes del día, y quedan en la retina de tu memoria, como flasback de la película de tu vida.

sábado, 5 de noviembre de 2011

VIOLET

Tu sonrisa dormita en el regazo del último encuentro. La ciudad exhibía sus mejores galas, bajo una tibia noche de otoño. Paseamos, conversamos...siempre con la calma y sosiego de nuestras palabras. Se dibuja tu delgada silueta, caminando a mi lado. Y te siento. Siento como te adentras a través de mis poros abiertos. Siento, que escucho el susurrar de un violonchelo, que a suave galope atraviesa de extremo a extremo todo mi cuerpo...La gente nos rodea, y sin embargo es como si estuviéramos solos. Solos tú y yo. Entre encuentros y desencuentros, me acompañan tus ojos inquietos, buscándome. Los míos te buscan. Acaban encontrándose. El cielo cambia de color. Violet.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

 1 DE NOVIEMBRE. DÍA DE TODOS LOS SANTOS

Día entre nubes y claros. Día de Todos los Santos. Recuerdo, que cuando era pequeña, un día como hoy veía grandes hileras de personas  camino al cementerio, portando ramos de flores y artilugios para adecentar las lápidas y nichos donde descansaban sus muertos. La linea de autobús 131, que entonces era una camioneta verde llamada P31, conducía abarrotada de una muchedumbre enlutada, haciendo lo que tocaba ese día, ir a visitar a sus seres queridos que descansaban en la soledad más absoluta durante todo el año, y ese día, la conciencia les empujaba absurdamente a realizar una extraña visita, que durante el resto del año, en la mayoría de los casos, estaba olvidada. Yo no terminaba de entender, por qué ese día y no otro, se llevaba a cabo tal actividad. Ese día todo el mundo sentía, el dolor obligado, de los que les llenaban de ausencia. Hoy sigo sin entenderlo. Recuerdo, como algunos vecinos, salían de madrugada, para "llegar a tiempo" y no tener que esperar mucha cola en la entrada. "Para llegar a tiempo a qué", volvía a preguntarme. Solo una vez, acompañé a mi padre a visitar a mis abuelos, que yacián enterrados cada uno en un nicho. Y no fue el día de Todos los Santos. Era un domingo soleado. Papá se quedó muy triste, cuando falleció la abuela, un día gélido del mes de febrero. Nunca le había visto así. La tristeza le envolvía por completo, en cada uno de sus gestos o movimientos. A la vez, yo me sentía muy triste, porque Papá siempre era alegre y dichacharachero, y su semblante se había transformado en una sonrisa alicaída y sutil. Estuvimos allí, primero frente al nicho de su madre y más tarde frente al de su padre. Él murmuraba en bajito, algunas palabras que yo no alcanzaba a entender. Luego más tarde comprendí, que intentaba comunicarse con ellos. Hablarles, aunque supiera que nunca más le podrían contestar. Ahora soy yo, la que lo intento a diario con él. Desde que se marchó me dejó una ausencia llena de sus palabras y abrazos... Pero está en mi corazón, y eso hará que para mí continúe vivo, en mi memoria. ¡¡¡Cómo olvidarle. Imposible...!!!. Creo que El Día de Todos los Santos, debe llamarse así, porque los que dormitan para siempre acaban conviertiéndose en eso, en Santos, porque nunca podrán revatirnos nuestras palabras o hechos, y porque acudimos a ellos en busca de su consuelo, y en la mayoría de los casos, lo acabamos encontrando.