sábado, 10 de agosto de 2013

ELLA Y ÉL

ELLA, decidió que debía volver a leer aquel libro. Le inquietaba, y por otro lado le daba pánico enfrentarse a su propia realidad. 

La primera vez que lo leyó, era una jovencita enamorada, y en ningún momento se vió reflejada en las historias que en él se narraban.  Incluso se lo regaló un amigo, de su primer ÉL, que trabajaba en una editorial. Ahora, era distinto. ELLA, era una mujer, madura, consciente que se encontraría ahí, que su vida, se parecía a una o más mujeres que contaban sus vivencias a la terapeuta. Debe ser duro, adentrarse y asumir que tu vida se puede encontrar en las páginas de un libro. A la vista de cualquier lector. 

Desnuda. Así se sentía, desnuda ante cualquiera, que como ELLA, en ese mismo momento lo estuviera leyendo. Y lo peor de todo no era eso. Lo peor, era que  ÉL también estaba en esas páginas, fiel reflejo de sus contínuas y equivocadas elecciones.  La descripción era exacta. Sentía furia y rabia. ¿Cómo había reincidido una y otra vez, en el mismo ÉL?, porque ÉL  podía ser rubio, moreno, blanco, negro, gordo, flaco,....su aspecto físico no importaba, era su forma en que ELLA caía en sus redes. Un comportamiento repetitivo en cada uno de los ÉL que habían pasado por su vida. 

Hasta que empezó a detectar las alarmas. Poco a poco, comenzó a escucharlas, y cuando saltaba la primera, se ponía en guardia, en la segunda, había que tomárselo en serio y a la tercera, mejor dejarlo. Pero siempre eran las mismas. El orden no alteraba el producto. El producto, era siempre el mismo. En distinto envase, pero nada más.

"Las mujeres que aman demaseado" de Robin Norwood ... Entonces, entró en un análisis de todas las ELLA, que estaban en su vida. De sus relaciones de pareja. De sus parejas. La mayoría de las ELLA amaban demaseado......
Amar demaseado, ¿qué era eso?: Antepones sus necesidades a las tuyas, te sientes necesitada y eso es lo que importa, en el fondo no te trata como te gustaría, pero sigues esperando a que ÉL cambie, cambie por tí, y finalmente se convierta en la persona que deseas que sea pero no es, te esfuerzas continuamente por salvar la situación, por salvarle a ÉL, porque una mujer que ama demaseado busca un ÉL, que necesite ser salvado de su desastrosa vida, que le protejan del resto del mundo, que continuamente pueda excusarle en sus ausencias, en sus salidas de tono, o en su propia indiferencia....Y ahí está el gran error y su propia infelicidad. Y a ELLA ¿quien la salva??. Nadie, porque es incapaz de salvarse así misma de esos ÉL. Se siente atrapada, seducida, como enganchada a una droga que no pudiera abandonar. Y los otros ÉL, los que las muestran cariño, son atentos, cuidan de ELLA, esos no le interesan, sencillamente le aburren.

Todas las ELLA, que aman al ÉL equivocado, tuvieron infancias difíciles. Vienen de hogares en el que sus padres no las supieron o pudieron proteger, y las ELLA, tuvieron que madurar excesivamente rápido y asumir responsabilidades que no las correspondían, o tuvieron un padre o una madre manipulador, que les cambió el concepto de padre-madre, por la visión que tenía como pareja, he hizo que sus hijos le vieran así.... o padres alcóholicos, maltratadores...

ELLA estaba dando un gran paso. Volver a leer el libro. En el que el dolor estaría a flor de piel, pero ese dolor era suyo. Tenía que asumir la responsabilidad de su propia vida, no de la vida de los demás. Cuando comenzara a sanarse, aunque el camino era largo, los ÉL anteriores ya no tendrían cabida en su vida. 


miércoles, 7 de agosto de 2013

Asomo tímida, a través de la noche que desciende suavemente sobre las abandonadas luces de neón. Las preguntas se apresuran, a encontrar la respuesta. Pero la respuesta, se halla escondida tras alguna puerta. La ausencia es un mar de océanos, que se adivinan a lo lejos. UNA, DOS, TRES....Que puerta es. Si abro la UNA.....¿qué encontraré??, la DOS...me gusta, me inquieta....tal vez... y la TRES????......Qué son las preguntas....sino...niños inquietos...que no paran de jugar?. Busco su mano, a través de la foto, que dormita junto a los libros....pero su mano no está....¿¿¿.....????...¿dónde se encontrará??, su cálida mano, grande y curtida, esa mano que me cogía en todo momento, que me agarraba con tanta fuerza, que casi me hacía daño...pero estaba segura...segura de que no me soltaría....pasase lo que pasase....dónde estará?? UNA, DOS, TRES....te voy a encontrar....juguemos a correr, a coger las fresas....a bailar.. tralará...tralará...dónde la podré encontrar???

lunes, 5 de agosto de 2013

ELLA Y ÉL

Las calles estaban prácticamente desiertas. Algún madrugador se hallaba montando alguno de  los puestos que plagarían en la mañana del domingo el Rastro. "Esta es la calle de los pajaritos", exclamó ELLA, cuando se aproximaban al portal. Un cuarto sin ascensor, no era lo más apetecible a esas horas, pero al entrar en la casa olvidó los cuatro inmensos tramos de escalera. Era una casa dividida en dos. ÉL tenia la zona de la terraza. Los colores vivos, plantas y bonitas láminas iluminaban la estancia. La noche invitaba a disfrutarla, sorbo a sorbo, sin prisa. Era larga, y quedaban horas hasta el amanecer. ÉL abrió un par de cervezas frías, que se derretían en sus manos. Su sonrisa de luna, volvió a iluminar la noche y su voz tibia, continuaba acariciándola con suavidad. ELLA, le observaba y se preguntaba, que hacía allí. Y se respondía: " la noche me ha traído hasta aquí. Por algo será". Él puso música. Uno de los discos, de "su grupo favorito", mientras la invitaba a que le acompañara a la habitación. Allí estaba el portátil y un puf, donde ELLA se acomodó. "Estás cómoda?", y ELLA asintió. ÉL lió un par de cigarrillos, que comenzaron a fumar en silencio. Mirándose, y viendo  vídeos del grupo en you tube. "Tienes que venir al concierto, el próximo viernes. Me gustaría mucho", volvió a insistir ÉL. De aquí al viernes, queda todavía una semana, pensaba ELLA. "Tal vez...". Las cervezas iban cayendo, una tras otra, presas de la sed y de la ansiedad. La mutua ansiedad de disfrutarse....ÉL, primero la cogió la mano, para acercarla a su regazo. ELLA, no opuso resistencia, simplemente se estaba dejando llevar. Luego, jugueteó con sus cabellos, entre sus dedos...su mano se diluyó en una lenta caricia en el centro de su espalda, dibujando círculos imaginarios. ÉL le regaló sus labios en la curva de su cuello. ELLA, le regaló los suyos....en el lóbulo de su oreja. Comenzaban a salivar, como dos animales inquietos, que se precipitaban al agarre más salvaje, dos fieras que se preparaban para una lucha  cuerpo a cuerpo. . ELLA Y ÉL. Anudados, alentados por la noche y el deseo. Su olor, su sabor...todo formaba parte del juego. Temblaban mientras se devoraban, palmo a palmo de su piel, mientras sus cuerpos emergían y se desplomaban, para volver a emerger.....Emergieron y se desplomaron, hasta el cuerpo les abandonó....ELLA Y ÉL se abandonaron....Las primeras luces del día entraban tibias, acariciando sus cuerpos aún desnudos...ELLA decidió que era el momento de recoger sus cosas, vestirse y volver a casa. Atrás quedaba ÉL, tendido, atrapado en el sueño....El juego había llegado a su fín. ELLA salió en silencio y cerró la puerta tras de sí.