lunes, 5 de agosto de 2013

ELLA Y ÉL

Las calles estaban prácticamente desiertas. Algún madrugador se hallaba montando alguno de  los puestos que plagarían en la mañana del domingo el Rastro. "Esta es la calle de los pajaritos", exclamó ELLA, cuando se aproximaban al portal. Un cuarto sin ascensor, no era lo más apetecible a esas horas, pero al entrar en la casa olvidó los cuatro inmensos tramos de escalera. Era una casa dividida en dos. ÉL tenia la zona de la terraza. Los colores vivos, plantas y bonitas láminas iluminaban la estancia. La noche invitaba a disfrutarla, sorbo a sorbo, sin prisa. Era larga, y quedaban horas hasta el amanecer. ÉL abrió un par de cervezas frías, que se derretían en sus manos. Su sonrisa de luna, volvió a iluminar la noche y su voz tibia, continuaba acariciándola con suavidad. ELLA, le observaba y se preguntaba, que hacía allí. Y se respondía: " la noche me ha traído hasta aquí. Por algo será". Él puso música. Uno de los discos, de "su grupo favorito", mientras la invitaba a que le acompañara a la habitación. Allí estaba el portátil y un puf, donde ELLA se acomodó. "Estás cómoda?", y ELLA asintió. ÉL lió un par de cigarrillos, que comenzaron a fumar en silencio. Mirándose, y viendo  vídeos del grupo en you tube. "Tienes que venir al concierto, el próximo viernes. Me gustaría mucho", volvió a insistir ÉL. De aquí al viernes, queda todavía una semana, pensaba ELLA. "Tal vez...". Las cervezas iban cayendo, una tras otra, presas de la sed y de la ansiedad. La mutua ansiedad de disfrutarse....ÉL, primero la cogió la mano, para acercarla a su regazo. ELLA, no opuso resistencia, simplemente se estaba dejando llevar. Luego, jugueteó con sus cabellos, entre sus dedos...su mano se diluyó en una lenta caricia en el centro de su espalda, dibujando círculos imaginarios. ÉL le regaló sus labios en la curva de su cuello. ELLA, le regaló los suyos....en el lóbulo de su oreja. Comenzaban a salivar, como dos animales inquietos, que se precipitaban al agarre más salvaje, dos fieras que se preparaban para una lucha  cuerpo a cuerpo. . ELLA Y ÉL. Anudados, alentados por la noche y el deseo. Su olor, su sabor...todo formaba parte del juego. Temblaban mientras se devoraban, palmo a palmo de su piel, mientras sus cuerpos emergían y se desplomaban, para volver a emerger.....Emergieron y se desplomaron, hasta el cuerpo les abandonó....ELLA Y ÉL se abandonaron....Las primeras luces del día entraban tibias, acariciando sus cuerpos aún desnudos...ELLA decidió que era el momento de recoger sus cosas, vestirse y volver a casa. Atrás quedaba ÉL, tendido, atrapado en el sueño....El juego había llegado a su fín. ELLA salió en silencio y cerró la puerta tras de sí.


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